Por qué hago este blog

Para hilar la trama que nos junta en este universo, para que mis pensamientos se detengan en algún sitio, la palabra escrita es la escultura que diseñamos con ellos. Palabras dibujando la vida, sin pasado, sin futuro, en un presente continuo.


Para qué

Para aprehender el pensamiento volátil, dejarlo en la palabra, que de otra manera sería aire o éter.


Para quién

Para aquél que se conecte con lo que escribo, como yo me conecto con los textos de otros. Es la trama universal, el tejido enhebrado hilo a hilo.

Poemas de la trama

Génesis

Ondulaba la luz en el círculo estremecedor
de la penumbra.
la piedra extenuada de vapores
gemía primitiva, desnuda
en la grieta de los tiempos.
Latíamos en minerales,
estábamos dolidos de letargo,
una ausencia de formas
nos poseía ingrávidos, invulnerables,
sin sabernos principio
sin sentirnos final.

Había un desamparo en el caos infinito
repartiendo turbulencias y gemidos
hasta el delirio vibratorio de la calma.

El cosmos nos venía desde adentro,
con estrellas y mares
intestinos  y sueños,
rasgando el entramado de los días.
Vacilante, oscuro,
macerado en ciénagas amargas
su latido existía en cada círculo

hasta alcanzar la Luz.


Espiral

Entro a mi corazón
donde mora la Luz primigenia
recorro paredes espejadas
que repiten curvas.

Giro.

Transito un espiral
que desciende
dejándome pequeña en algún sitio.

Me devuelve intacta
a la orilla que sube
ondulo en remolinos azules
describo nombres, formas,
extensas, sutiles
voy tras una nube
y soy la nube
esmerilada, líquida
disuelta en la lluvia
mojados los ojos, la boca.

Los pies se pegan
a la húmeda tierra
ofrecida su copa cristalina
ablandando raíces.

Me desprendo
estiro los brazos…

Vuelo…


Renacer

Llegó el día del último equinoccio.

Entró por la puerta de los tiempos
con la prestancia saludable de su rostro.
Giró la cabeza,
la cabellera de glicinas
quedó envuelta en la redondez
de sus brazos.
Luminosa, pura, repartía estrellas
a su paso.

La magia escanciaba
en todos los corazones
que rodaban a su encuentro,
anhelaban el conjuro de su cetro
para renacer.

La burbuja crecía por cada pensamiento.

Y fui esa burbuja
fui el brote primero
la conciencia final.

Fui un pájaro contemplando
el sol sin pestañear,
cimbrando alas sobre el horizonte.

Regresé de mi vuelo
buscando aquellos brazos
entregada al latido universal.



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